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Un Mes en China

Fecha: 12 de enero 2017
Por: Gloria Jofré

He vuelto de un viaje intenso. No solo por las 13 horas que nos diferencian en nuestra cotidianeidad, por el vuelo eterno entre una mitad del mundo y la otra, ni por la diferencia de idiomas que en acento, énfasis y diferencias fonológicas nos distancian, sino por haber conocido in situ la Medicina Tradicional China. Medicina a la que he dedicado mis estudios y práctica los últimos años y que he tenido la fortuna de llegar al lugar de origen.

No les voy a contar un día en China, que ya imaginarán las diferencias en alimentación, actividad diaria y dinámicas sociales, sino quiero compartirles un día en un hospital de Medicina Tradicional China, un día de clases con los profesores y un día de experiencias clínicas y teóricas en la cuna del TAO.

Lo primero que impresiona en el hospital son los espacios abiertos, limpios, llenos de plantas y flores, sin olor “a hospital”, enormes hospitales con miles de pacientes diarios. Un solo médico puede llegar a atender en un día de 60 a 80 pacientes y su sonrisa no cambia, ni sus bromas, ni su prontitud en la atención, así como su profesionalismo. Con nosotros, toda la dedicación, respondían amablemente a nuestras dudas y compartían sus experiencias clínicas con la acupuntura, la moxibustión, las ventosas, los masajes de manera práctica y también curiosa de nuestros propios resultados en nuestros lugares de trabajo al otro lado del mundo. Los grandes médicos son activos practicantes de Tai Chi, Qi Gong o Kung Fu como la forma de mantener el equilibrio interno y poder así, atender a sus pacientes con la energía física y mental que cada cual requiere.

Nuestras clases magistrales nos entregaron una enseñanza teórica y otra espiritual, la teórica relacionada a los contenidos que tratamos: hipertensión, parálisis facial, sobrepeso y otros temas específicos de Medicina Tradicional China como acupuntura taoísta, energía a través del día (el tiempo de la energía en cada órgano), etc. La espiritual se relaciona con la humildad. Nuestros maestros, todos médicos e investigadores de renombre, algunos de ellos directores de departamentos, sin embargo, el tiempo de dedicación a nosotros, la amabilidad y lo más increíble, el agradecimiento que sentían, ya que valoraban significativamente que recorriéramos de un extremos al otro del globo para conocer sus estudios e investigaciones en esta medicina milenaria. La apertura para compartir, la motivación por conocer nuestras experiencias, y la calidez de sus enseñanzas nos dejaron un enorme enriquecimiento íntimo que cada uno de los participantes en esta formación guardamos como gran tesoro.

Un mes en China, sin lugar a dudas, poco, pero la gran motivación que ha significado por seguir aprendiendo y practicando esta medicina milenaria, que al verla in situ, no deja duda alguna de su eficacia, de sus alcances y por sobre todo del importante impacto que tiene en cada persona individual entendida como un ser único y especial.

Los invito a recibir sus beneficios y a disfrutar de una manera diferente el bienestar y la salud.

Gloria Jofré

Medicina Tradicional China